Son organizaciones diseñadas para acelerar el crecimiento de las nuevas empresas, startups, y asegurar el éxito de proyectos emprendedores, desde ideas hasta compañías, a través de una amplia gama de recursos y servicios empresariales.
Son organizaciones que facilitan servicios a nuevas empresas con el objetivo final de ayudarles a crecer y asegurar el éxito de estos proyectos emprendedores, permitiendo disminuir el resigo inicial de todo nuevo negocio. Fundamentalmente realizan transferencias de know how y prestan servicios de distinto tipo a quienes se alojan en ellas.
Todo ello a cambio de una contraprestación, asumir un porcentaje de participación de las empresas que ayudan. De manera que aportan su ayuda durante las primeras etapas de vida de las empresas.
Toda empresa seleccionada por una incubadora debe de pasar por un proceso de incubación, dividido en tres fases:
De manera que una incubadora permite no sólo obtener una red de contactos apoyo directo, sino que también permite alcanzar un crecimiento exponencial en menos tiempo. Estos programas se centran, principalmente en puntos los fuertes de cada emprendedor, los refuerza y, más que eliminar sus debilidades, los ayuda a que se crezcan para que se adapten a sus necesidades.
Generalmente estas organizaciones son proyectos de iniciativa pública, aunque también existen incubadoras de iniciativa privada, donde se da además del apoyo en servicios, consultoría o instalaciones, dan apoyo financiero directo en forma de aportaciones de capital.
Una incubadora acoge al emprendedor y su proyecto con una implicación mayor y de mayor duración que en el caso de las aceleradoras, en las que se desarrollan “programas” de una duración determinada y con unos recursos más limitados.