Una de las partidas de gasto más importantes y desde luego la que estaba ya en 2007 más disparada en la comunidad y por supuesto en las viviendas de cada uno era la factura de la electricidad. Todos conocemos la evolución que ha supuesto en nuestras viviendas el recibito de marras, pero en el caso de la comunidad la situación era peor ya que evidentemente el consumo y la potencia es mayor.
Tal dislate desde luego no era nuevo y ya en 2005, habíamos separado en distintas fases la iluminación del garaje, para que se encendiesen por zonas. De esta forma, por lo menos no se encendían todas las luces sino que se encendían solo zonas. Desde luego el ahorro en consumo, no compensó en ningún momento la subida de los precios de tal forma que las facturas en ningún momento dejaron de subir.
Rebajar esta factura es simplemente una tarea casi imposible, y desde luego por muy liberalizado que esté el mercado, la realidad es que la diferencia entre los distintos proveedores es muy reducida, hasta el punto de que la diferencia entre la mejor oferta y la peor no llega a la subida de precios que se estaba dando cada trimestre. Dicho de otra forma, negociando agresivamente, lo único que se podía conseguir es contener un poco la subida de las facturas.
Está claro que la única forma de que las cuentas cuadren en este apartado, es tratar de reducir la dependencia de las compañías energéticas. Esto se puede hacer de dos formas que no son incompatibles, que son las de reducir el consumo innecesario y desde luego optar por la generación. En el caso de reducir el consumo, existen posibilidades, pero desde luego, el grueso pasa por generar electricidad. Esto es lo que pasa en mi casa, en mi comunidad y en todas las de España. Y es muy obvio, que las comunidades de vecinos son la estructura idónea para plantearse posibilidades de generación de energía eléctrica.
No me gustaría enfangarme con las historias sobre el cambio climático, la responsabilidad social y las ideas ecológicas, porque siendo sincero, lo único que buscamos es ahorrar y reducir dependencia.
El problema de esto es que sólo hay una forma de ahorrar, y pasa por invertir antes, de forma que nos encontramos con todos los problemas de una inversión. Por un lado los aspectos puramente económicos, los organizativos y por último nos encontramos con un nuevo tipo de problemas que son los de tipo legales.
En este campo, las ideas son básicamente dos que son la de instalar detectores de presencia en todos los rellanos, para solucionar el problema que tenemos actualmente de que en el momento en que alguien pulsa el interruptor del alumbrado, nos encontramos con que se encienden cinco pisos más la planta baja a razón de dos bombillas por planta, en tres portales. Se puede imaginar el despilfarro de energía que tenemos en este pequeño detalle.
Los detectores de presencia no son caros, o mejor dicho, no son mucho más caros que las instalaciones tradicionales. Sin embargo cuando el edificio está construido la situación se complica bastante y el coste se dispara, porque estamos ante una instalación completamente nueva en un edificio completamente construido. Hay que cambiar posiciones ya que los pulsadores no son compatibles con los detectores, (ya que se pusieron tras columnas), y separar todas las fases.
En definitiva una factura increíble, que limita las posibilidades. La gran ventaja es que el primer presupuesto lo hemos pedido en 2007, cuando resulta que apenas existía paro en el sector de la construcción de tal forma que las cantidades que nos pedían los electricistas y albañiles que necesitábamos era una completa locura.
Por otra parte, estábamos pendiente de las convocatorias de subvenciones para mejora de la eficiencia energética que ayudaban en la factura. Lamentablemente en 2007 el plazo para la presentación de ayudas fue en agosto y no tuvimos tiempo de convocar juntas, conseguir presupuestos y tener la documentación lista. Desde entonces no se han vuelto a convocar, a pesar de que desde el otoño de 2007, tenemos el acta de la junta en la que se acuerda la obra y se acuerda la solicitud de las subvenciones.
Es curioso comprobar que siendo las comunidades de vecinos el entorno más apropiado para ahorrar energía eléctrica, se diseñan las ayudas para empresas y viviendas unifamiliares, de tal forma que una persona puede decidir y cumplimentar la documentación en menos de un mes. Es materialmente imposible cumplir la normativa y menos en agosto. Por lo que a pesar de que las comunidades de vecinos pudiesen acceder a las ayudas, la realidad es que es imposible cumplir los trámites para cumplir las ayudas.
Aprendimos y en otoño, uno de los puntos del día era la autorización para la petición de subvenciones y todo lo necesario, pero el caso es que al año siguiente nos encontramos la crisis y lamentablemente lo primero que se ha quedado en el tintero es esto.
La situación ahora mismo es que en la última reunión se ha hablado de olvidar la subvención, porque uno de los vecinos resulta que ha tenido una idea que puede funcionar. Se trata de colocar los detectores en los plafones, (según parece una empresa lo hace ahora), de tal forma que sería un sistema que nos evitaría la obra dura y pura, y simplemente se trataría de bloquear el sistema de iluminación indefinidamente y poner el dispositivo en la bombilla o cerca, de forma que se encendiesen individualmente.
Queda saber si hay suerte.
Pero el gran proyecto era tratar de invertir para conseguir generar electricidad, instalando paneles en el tejado. Este proyecto era mucho más ambicioso y teniendo en cuenta que en mi edificio estaban varias personas que dirigen una asociación de vecinos, tratamos de hacer algo que transcendiese la comunidad.
Para entenderlo, debo explicar que vivo en la plaza de una zona metropolitana de Coruña. La plaza es la plaza del centro del lugar, de forma que existen 11 edificios de entre 5 o 6 alturas, todos relativamente nuevos, y una gran plaza con mucha iluminación y zona infantil, zonas de deportes y el equipamiento comercial principal del lugar, (un supermercado, Cuatro entidades financieras y un buen numero de negocios). Por tanto, las necesidades de energía de este entorno es increíble.
Pues la idea era clara y era tratar de aprovechar la gran superficie de tejados que tenemos para aprovecharlo y buscar el concepto de plaza verde. Se trata de invertir entre vecinos y ayuntamiento para tratar de generar parte de la electricidad que los vecinos, negocios e iluminación de la plaza y buscar una forma de que parte de esta energía sea generada por nosotros.
Las necesidades son brutales y hemos buscado información en I.D.A.E. de forma que nos interesaba conseguir el sistema de financiación por terceros, donde básicamente conseguimos financiación que iremos pagando en base a los ahorros generados.
El proyecto es muy ilusionante y en principio el trabajo con los vecinos fue bastante rápido hasta que llegaron los problemas que básicamente fue el momento en el que las instituciones entraron en juego.
El tema está parado porque actualmente es muy difícil sacarlo adelante, pero no está descartado, porque sigo pensando que ese es el camino que debemos seguir. Lo dije en su día en el post “Electricidad, Gasto y Cambio Climático; ecuación sencilla”, se trata de invertir masivamente en los medios de generación de electricidad, teniendo en cuenta que no es lo mismo de invertir en negocios con la excusa de los renovables. En el fondo todos los negocios generados en las renovables, lo que hacen es dificultar que podamos buscar el desarrollo de las energías renovables.