Amper ha presentado unos sólidos resultados en el primer semestre de 2025, confirmando una clara mejora operativa y financiera respecto al ejercicio anterior. La compañía ha conseguido revertir las pérdidas del año pasado y cerrar el semestre con un beneficio neto de 4,3 millones de euros, un cambio notable frente a los -3,8 millones de 2024. Esta mejora llega incluso a pesar de una caída del 17,5% en las ventas, que se explicaría por el abandono de negocios de bajo margen y la reorientación hacia contratos de mayor rentabilidad, en línea con su Plan Estratégico 2023-2026. Destaca especialmente el fuerte crecimiento del Ebitda, que sube un 32,8% hasta 16,2 millones de euros, elevando el margen al 9,7% —cada vez más cerca del objetivo del 11% para fin de año. También mejora el Ebit y el apalancamiento financiero, con un ratio de deuda neta sobre Ebitda en 2,4 veces, gracias en parte a la ampliación de capital de 77,2 millones de euros, muy bien acogida por el mercado (sobredemanda de 4,46 veces). Por líneas de negocio, tanto Defensa y Comunicaciones como Energía y Sostenibilidad aportan de forma equilibrada al Ebitda, reflejando un modelo diversificado que empieza a dar frutos. En el área de Defensa, Amper consolida su posicionamiento con contratos tecnológicos propios y alianzas estratégicas (Thales, Airbus), mientras que en Energía gana visibilidad tras el apagón de abril, que ha puesto en valor su tecnología para el almacenamiento y gestión de energía, con nuevas oportunidades también a nivel internacional (Guinea Conakry). En resumen, Amper confirma una clara senda de recuperación, mejora de márgenes, retorno a beneficios y un avance firme en su plan de posicionarse como actor relevante en defensa y transición energética. Buenos números y, sobre todo, un mensaje de confianza en el cumplimiento de su hoja de ruta.