Re: Escrache
Oño, BLA; BLA; BLA, es un insulto?
Y ya sabes ultimamente Freud esta muy discutido por los profesionales de la siquis.
PD. No comparto tus opiniones pero de ahí a ser mi enemigo va un trecho.
Oño, BLA; BLA; BLA, es un insulto?
Y ya sabes ultimamente Freud esta muy discutido por los profesionales de la siquis.
PD. No comparto tus opiniones pero de ahí a ser mi enemigo va un trecho.
no, no, acrasol no iba por tí. lo digo por los políticos, que mas que representantes de son enemigos de.
saludos.
Detesto a las víctimas que respetan a sus verdugos.
Ozú me habias asustao.
pues hoy le han hecho escrache no solo al pp, y no solo por los desahucios, se lo han hecho a la pantoja y al pujol, y por ladrones, y también en la feria de abril a varios partidos.
Detesto a las víctimas que respetan a sus verdugos.
nuevo escrche a sorayita:
http://www.youtube.com/watch?v=QSuAzQ1Tw1Q
pues la única violencia que aprecio es la ejercida por el estado.
Detesto a las víctimas que respetan a sus verdugos.
Albano Dante Fachin Pozzi
Mentirosos, ladrones y majaderos
En “Vida de Don Quijote y Sancho Panza” Unamuno se dispone a ‘rescatar el sepulcro de Don Quijote del poder de los bachilleres, curas, barberos, duques y canónigos’ para devolverlo al mundo de la locura quijotesca. La empresa es enorme pero impostergable y el camino está lleno de peligros. Unamuno hace recomendaciones para afrontarlos:
”¿Tropezáis con uno que miente?, gritarle a la cara: ¡mentira!, y ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que roba?, gritarle: ¡ladrón!, y ¡adelante! ¿Tropezáis con uno que dice tonterías, a quien oye toda una muchedumbre con la boca abierta?, gritarles: ¡estúpidos!, y ¡adelante! ¡Adelante siempre!”
Es cierto que, aunque a veces dan ganas, un periodista no se puede poner de pie en medio de una rueda de prensa y decirle al político de turno “mentiroso”, “ladrón” o “estúpido” a la cara. Pero lo que si puede hacer, lo que debe hacer el periodista, son las preguntas que desenmascaran aquel tipo mentiroso, ladrón o estúpido, según el caso.
Detesto a las víctimas que respetan a sus verdugos.
Un joven periodista que entra a tientas en la profesión se pregunta: ¿valdrá la pena meterme en esta batalla sin cuartel contra la mentira, el latrocinio y la estupidez? Un periodista viejo se preguntará: ¿habrá valido la pena denunciar tanto mentiroso, tanto ladrón y tanto estúpido?
Unamuno tiene la misma respuesta para los dos:
“Las más miserable de todas las miserias, la más repugnante y apestosa argucia de la cobardía es esa de decir que nada se adelanta con denunciar a un ladrón porque otros seguirán robando, que nada se adelanta con decirle en su cara majadero al majadero, porque no por eso la majadería disminuirá en el mundo. Si, hay que repetirlo una y mil veces: con que una vez, una sola vez, acabases del todo y para siempre con un solo embustero habríase acabado el embuste de una vez para siempre”
Detesto a las víctimas que respetan a sus verdugos.
La otra lección de Unamuno al periodista tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad de Salamanca el 12 de octubre de 1936. Siendo rector de dicha universidad, a Don Miguel le tocó presidir un acto de celebración del día de la raza ante la plana mayor del franquismo: Millán-Astray y sus legionarios, los chicos de la falange y sus camisas azules, la esposa del Generalísimo, Carmen Polo… en definitiva, mucha gente con la pistola al cinto lista para desenfundar. Unamuno, que al principio del levantamiento se pronunció a su favor e incluso lo apoyó económicamente, aquel día decidió que ya había visto suficiente y que ‘su bando’ ya no era suyo. Aquel día pasó a la historia como el del “incidente de la Universidad de Salamanca”. Delante de lo mejorcito del fascismo ibérico, al que hasta entonces habia apoyado, el ‘quijotesco Don Miguel’ que describió Machado se puso en pie y dijo:
“Estáis esperando mis palabras. Me conocéis bien y sabéis que soy incapaz de permanecer en silencio. A veces, quedarse callado equivale a mentir”
Dicho esto, dio rienda suelta a un discurso que, de no ser por la intervención de la esposa de Franco, hubiera acabado con su fusilamiento en el acto. La lección es clara, pero merece ser repetido, en vista del constante silencio al que la profesión periodística está sometida. Como Unamuno, ante la injusticia, la mentira y la barbarie no se puede callar… aunque los injustos, barbaros y mentirosos sean ‘los nuestros’. Un periodista, igual que Unamuno, no tiene ‘nuestros’. Una lección tan fácil y tan constantemente olvidada.
Detesto a las víctimas que respetan a sus verdugos.